El festín
-¿Le sirvo señor?- pregunto Melesio hombre ilustre en el saber del vino y del tabaco. Ayer se caso, si es correcto se caso. Caminábamos rumbo noreste, cuando nos encontramos en la cuidad del triunfo Victoria, comenzaba apenas una larga jornada. Primero y porque no, una parada en los pits, cargamos combustible y a tres cuadras llegamos a nuestro destino, "el check in". Después de un rato de conversar y de tocar el piano al revés, comenzó la preparación en donde conocería a uno de tantos mentores que e conocido, Melesio.
Listos e impacientes después de haber concluido el trayecto al lugar pasamos a formarnos detrás de aquellos que no habían saludado a la nueva familia. Un fuerte abrazo y una pequeña presentación fue lo que vasto para que diera comienzo el apoltronamiento de aquel festín. Delicioso camarón envuelto en una fina capa de pan crujiente, seguido de un
queso de cabra con espárragos cocidos, llego el bife tres cuartos flotando en una suculenta pasta de tres mostazas, para terminar con un glorioso mango acompañado de nieve de vainilla. De pronto se aparece aquel dichoso y sin mas concluye con un ¿le gusto el vino?
queso de cabra con espárragos cocidos, llego el bife tres cuartos flotando en una suculenta pasta de tres mostazas, para terminar con un glorioso mango acompañado de nieve de vainilla. De pronto se aparece aquel dichoso y sin mas concluye con un ¿le gusto el vino?
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